miércoles, 18 de abril de 2012

Me veo fallecer


Me veo desfallecido desde un punto ciego de mi claustro. logro verme sin inspiración, sin imaginación, el cascaron de lo que un día fue un alma capas de escapar y destrozar el mundo a su paso.
Tal ves sea por las esquizofrenia o simplemente eh muerto y como era de esperarse nadie se interesa en mi cuerpo aun, y ¿Quién seria capas de interesarse? ¿mis hijos? , no ellos jamás se interesarían en un viejo loco que olvido las creencias con las que les educo.

No hay nadie en este mundo cuya memoria se compadezca de mi existencia, ni un solo reflejo de mi existencia. eh muerto y solo para recordar mi vida en estos momentos que se me ah permitido apreciar mi cuerpo tan grotesco como ciego estuve.

Nací en un pequeño pueblo de México a las afueras de la ciudad de Jalisco, mi infancia realmente no tiene mucho que recordar pero tiene demasiado que olvidar, mi padre acostumbro violarme constantemente asta que deicidio suicidarse cuando mi madre se entero, mi madre asqueada de mi existencia se encargo de utilizar el poco dinero que le fue posible para mandarme a la ciudad de México a terminar mis estudios.

Habiendo terminado mis estudios decidí entrar en la escuela militar debido que necesitaba recursos para estudiar que no recibiría de ningún otro modo.

Fueron años difíciles mientras me convertía en un “hombre” si así se le puede llamar al que porta un arma y dice defender a su país cuando realmente solo defiende los intereses propios.
Durante la carrera en mis días de descanso visitaba a una mujer cuya belleza me cautivo y por un momento entrego la tranquilidad en mi vida que no sentía desde los tiempos memorables en que dormía bajo un árbol lo mas alejado posible de mi hogar.

A la edad de 22 años ya con cierta estabilidad dentro del ejercito decido casarme y dos años después tener hijos, fueron 2 mis pequeños soldados. fueron momentos en los que mi vida experimento la realidad que necesitaría mas dinero o mi familia podría dividirse.
Entre los soldados sabíamos perfectamente los métodos para contactar lo que llamábamos dinero minado, te decían que siempre terminarías muerto si lo tocabas.
Mis necesidades familiares superaron las convicciones con las que viví asta el momento  y comencé a trabajar en negocios que siempre me perseguirían.
Así logre vivir durante 16 años educando a mis hijos, amando a mi esposa y entregándoles lo que me fue posible, asta que ese fatídico dio me supero.

Era un día muy cálido y fuimos enviados a una misión en un campo para eliminar una cosecha de marihuana, mas mis compañeros desconocían que les vendí. Recuerdo los chistes que se dijeron en el camino, recuerdo las sonrisas de hombres que aunque trate de no apreciar continuaron siendo humanos luchando la vida al modo que yo.
sobra mencionar que el resultado de mi traición fue la muerte de la mitad de mi unidad y los restantes estuvimos durante 2 meses encerrados siendo interrogados por  narcotraficantes que no buscaban información sino solo el placer de nuestros gritos agonizantes perforando sus oídos, mientras ellos sonreían como el diablo mismo.
Un día por suerte fuimos liberados por otra unidad, si esto no hubiese sucedido estoy seguro que mi vida hubiera terminado en cuestión de días. Decidí que era hora de dedicarme completamente a mi familia y renuncie a mi trabajo por lo cual mis familiares pudieron dormir  como no lo hicieron en años, pero yo no por que tenia que encontrar otro modo de mantenerles.
Cuarenta años cargaba en mi ser pero mi cuerpo cansado quería mostrar una vejes final por lo cual me fue extremadamente difícil encontrar trabajo que mantuviese los lujos con los que mi familia vivió. Nos mudamos a una casa mas pequeña y toda la familia consiguió un trabajo, asta mis hijos que de un modo u otro aprendieron los valores del hombre.

La comodidad estaba instaurada mas en mi mujer crecía la semilla del resentimiento puesto me culpaba de haberle entregado un mundo arrebatárselo y entregarle basura, lo cual cada ves le formaba mas un odio visible en mi contra.
Tanto yo como mi mujer sabíamos perfectamente que  el odio terminaría de una forma poco placentera pero jamás pensé lo que sucedería.

Esa noche era tarde ya y yo regresaba del burdel que acostumbraba visitar, entrando a mi casa me atropello un sentimiento que solo reconocí del ejercito, un sentimiento de incomodidad, mi casa estaba demasiado callada, ni mis hijos ni mi mujer se escuchaban , camine con la cautela que conocía cuando mi mujer sin darme cuenta se encontró frente  a mi y me golpeo en la mejilla reaccione furioso y arto. Me llene de una furia jamás antes experimentada un odio tan oscuro que en silencio me dejo, tome a mi mujer del cuello y sin darme cuenta le revente la tráquea, enseguida callo muerta sobre mis brazos.

Sintiendo un asco indescriptible por mi mismo comencé a limpiar las huellas del cuello que bese con amor durante tantos años. Pronto termine y llame a una ambulancia minutos después llegaron mis hijos sin ninguna idea de lo sucedido.
La investigación no prosiguió puesto su familia no quería que se transformase en una noticia, mas las sospechas me avasallaban y debilitaban.

Debí entregarme y eso lo se, pero en ese momento mi excusa fue la manutención de unos hijos que odiaban a quien una ves les dijo que solo se vivía de lo correcto y luego asesina al ser que mas aman, ellos mejor que nadie lo sabían.

Mis hijos se fueron en cuanto les fue posible dejándome en una depresión que ahogue o pensé ahogar con alcohol. Pude beber durante 10 años sin parar debido a una pensión militar que me fue entregada por los daños físicos y psicológicos que sufrí durante mi estadía en el ejercito.
pero una mañana me dije que era demasiado, a mi edad de 50 años decidí decirle la verdad a mis hijos, decirles lo mucho que les ame y morir como un “hombre” que en veces aun me llamaba de tal modo. Me decidí a buscar algún recuerdo de su madre que les pudiese llevar y encontré un alhajero donde solía guardar lo que los niños le entregaban junto con sus dientes de leche, me prepare para llevarlo y por razones que aun desconozco hay mismo fallecí y les puedo decir que fallecí feliz por que recordé a todo el que en vida ame.

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