miércoles, 27 de agosto de 2014

Te conocí tantos sábados.

Te adoro a lo lejos,
veo tu rostro y sueño como tantas otras veces
trato de vivir en la ilusión que entregas
el sueño del fumador compulsivo
la compañía del adicto a la realidad
el toque de gracia para los pedazos de hombre que quedan.

Por un momento olvido todo este abuso mental
mientras camino entre tus risos se mereces todo lo que soy incapaz de otorgar
otro lamento que no logra encontrar su manera de suicidarse en silencio,
un orgasmo en el deseo de tus labios
otra alucinación, una simple tortura de una alma soñadora.
Te deseo y se que existes en mi mente como cazador
esperando me distraiga para destrozarme o siquiera eso.
Juego con tus pupilas como compañeras de vida
esta vez no me mientas, es lo que pido mientras intento no mentirme.

No quiero ser un romántico empedernido
no quiero ser un triste solitario
la soledad es una enfermedad en un mundo comunicado
la soledad nos alcanza en cada momento perdido de paz.
y le temo a estas palabras, la lúgubre honestidad
siempre tan seguro el silencio y tan fatídico el intento.

¿Sabes? estoy realmente cansado de este enfermo juego
un solo jugador perdiendo contra miles o millones que nunca lo supieron
hombre o maniquí con sueños de realismo
animal incapaz de olvidar la melancolía del día.

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